lunes, 22 de abril de 2013

¿Cómo entender las profecías?

Publicado por Raúl Gonzáles










A diferencia de otros libros religiosos, La Biblia contiene anuncios proféticos que pretenden cumplirse en la historia. La profecía se entiende como, básicamente, la comunicación de mensajes de parte de Dios a una persona en un momento histórico. Como tal, no siempre se trata de un anuncio del futuro, sino que  a veces representa una denuncia de algún pecado o hace referencia a la frialdad de la nación ante el Señor. Otras veces, simplemente “El que profetiza habla a los demás para edificarlos, animarlos y consolarlos.” (1 Corintios 14:3)

Cuando se relaciona con anuncios de consuelo o denuncias del pecado, la manera en la que se debe interpretar un pasaje determinado resulta bastante clara. Sin embargo, cuando se trata de profecía predictiva, los problemas se multiplican, sobre todo si se hace referencia a una profecía todavía no cumplida, cuando te encuentres con esa dificultad de interpretación, las siguientes sugerencias podrían ser de mucha utilidad:

En primer lugar, considera las particularidades de la profecía bíblica. Cuando Dios envía un mensaje profético, muchas veces utiliza símbolos que deben ser interpretados según la época, el género literario y el contexto en el que aparecen los mismos. Por ejemplo: Comparándola con un pescador, Habacuc anuncia que Babilonia “Ofrece sacrificios a sus redes y quema incienso a sus mallas” (Habacuc 1:16), lo cual indica que esa nación le atribuía su éxito militar a sus armas y dioses de guerra.

En segundo lugar, muchas profecías tienen la tendencia a mezclar acontecimientos y anunciar sucesos con un período intermedio entre ambos. Por ejemplo: Daniel escribe sobre la venida del Mesías y también sobre la instauración de su reino eterno, aunque entre ambos sucesos hay una obvia separación cronológica.

En tercer lugar, se debe considerar cómo se entendió originalmente la profecía y, según sea el caso, su cumplimiento. Por ejemplo: necesitamos tomar una decisión acerca de las promesas sobre la tierra prometida que Dios le hizo a Israel en el Antiguo Testamento, en el sentido que si son literales (parece que así se entendieron originalmente) o simbólicas (así las interpretaran algunos creyentes de la actualidad). Siguiendo esta línea de pensamiento, el cumplimiento de la promesa de la venida de Jesús debe ser interpretado como una promesa de un regreso literal a la tierra.

En cuarto lugar, se debe tomar en cuenta el asunto del doble cumplimiento o la doble perspectiva. Hay muchas profecías que se cumplen inicialmente en una época, pero ese cumplimiento no agota su significado completo. Por ejemplo: el libro de Joel anuncia un derramamiento del Espíritu Santo en los últimos días, lo cual se cumplió en Hechos 2, pero resulta obvio que la descripción del profeta va  más allá y debemos esperar un cumplimiento completo en la venida del Señor en gloria, otro Ejemplo es el del anuncio de una virgen dando a luz a un hijo deseado (Isaías 7:14).

Inicialmente, esa profecía fue cumplida en el hijo de Isaías (Isaías 8:3), pero el Nuevo Testamento afirma que el cumplimiento total de la profecía se dio con el nacimiento de Jesús. (Mateo 1:22-23).

El problema es que muchas veces las profecías tienen un cumplimiento inesperado- aunque siempre ha sido exacto- lo cual solo se entiende después de su realización. Sin embargo, a pesar de que no siempre es fácil discernir las predicciones, debemos seguir el consejo de La Palabra cuando nos ordena: “No desprecien las profecías” (1 Tesalonicenses 5:20).

Además, podemos poner nuestra confianza en todas las promesas de Dios, a las cuales “Ustedes hacen bien en prestar atención” (2 Pedro 1:19)

0 comentarios: