¿Cómo entender las profecías?
Publicado por Raúl Gonzáles
A diferencia de otros
libros religiosos, La Biblia contiene anuncios proféticos que pretenden
cumplirse en la historia. La profecía se entiende como, básicamente, la comunicación
de mensajes de parte de Dios a una persona en un momento histórico. Como tal,
no siempre se trata de un anuncio del futuro, sino que a veces representa una denuncia de algún pecado
o hace referencia a la frialdad de la nación ante el Señor. Otras veces,
simplemente “El que profetiza habla a los demás para edificarlos, animarlos y
consolarlos.” (1 Corintios 14:3)
Cuando se relaciona con
anuncios de consuelo o denuncias del pecado, la manera en la que se debe
interpretar un pasaje determinado resulta bastante clara. Sin embargo, cuando
se trata de profecía predictiva, los problemas se multiplican, sobre todo si se
hace referencia a una profecía todavía no cumplida, cuando te encuentres con
esa dificultad de interpretación, las siguientes sugerencias podrían ser de
mucha utilidad:
En primer lugar, considera
las particularidades de la profecía bíblica. Cuando Dios envía un mensaje profético,
muchas veces utiliza símbolos que deben ser interpretados según la época, el
género literario y el contexto en el que aparecen los mismos. Por ejemplo:
Comparándola con un pescador, Habacuc anuncia que Babilonia “Ofrece sacrificios
a sus redes y quema incienso a sus mallas” (Habacuc 1:16), lo cual indica que
esa nación le atribuía su éxito militar a sus armas y dioses de guerra.
En segundo lugar, muchas
profecías tienen la tendencia a mezclar acontecimientos y anunciar sucesos con
un período intermedio entre ambos. Por ejemplo: Daniel escribe sobre la venida
del Mesías y también sobre la instauración de su reino eterno, aunque entre
ambos sucesos hay una obvia separación cronológica.
En tercer lugar, se debe
considerar cómo se entendió originalmente la profecía y, según sea el caso, su
cumplimiento. Por ejemplo: necesitamos tomar una decisión acerca de las promesas
sobre la tierra prometida que Dios le hizo a Israel en el Antiguo Testamento,
en el sentido que si son literales (parece que así se entendieron
originalmente) o simbólicas (así las interpretaran algunos creyentes de la
actualidad). Siguiendo esta línea de pensamiento, el cumplimiento de la promesa
de la venida de Jesús debe ser interpretado como una promesa de un regreso
literal a la tierra.
En cuarto lugar, se debe
tomar en cuenta el asunto del doble cumplimiento o la doble perspectiva. Hay muchas
profecías que se cumplen inicialmente en una época, pero ese cumplimiento no
agota su significado completo. Por ejemplo: el libro de Joel anuncia un
derramamiento del Espíritu Santo en los últimos días, lo cual se cumplió en
Hechos 2, pero resulta obvio que la descripción del profeta va más allá y debemos esperar un cumplimiento
completo en la venida del Señor en gloria, otro Ejemplo es el del anuncio de
una virgen dando a luz a un hijo deseado (Isaías 7:14).
Inicialmente, esa profecía
fue cumplida en el hijo de Isaías (Isaías 8:3), pero el Nuevo Testamento afirma
que el cumplimiento total de la profecía se dio con el nacimiento de Jesús.
(Mateo 1:22-23).
El problema es que muchas
veces las profecías tienen un cumplimiento inesperado- aunque siempre ha sido
exacto- lo cual solo se entiende después de su realización. Sin embargo, a
pesar de que no siempre es fácil discernir las predicciones, debemos seguir el
consejo de La Palabra cuando nos ordena: “No desprecien las profecías” (1
Tesalonicenses 5:20).
Además, podemos poner
nuestra confianza en todas las promesas de Dios, a las cuales “Ustedes hacen
bien en prestar atención” (2 Pedro 1:19)

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