Cómo incluir historias e ilustraciones en tus charlas
Publicado por Raúl Gonzáles
Todos recordamos alguna historia que escucharnos que nos
hizo llorar, reír, o hasta enojarnos al punto de querer trasladarnos al lugar
de los hechos y ser parte de la aventura. Las historias están presentes en
todo: Chistes, chismes, novelas de televisión, noticieros y La Biblia. ¡Estamos
rodeados de ellas, ya que la vida misma es una gran historia!
Si hablamos del poder que puede tener un logo o imagen
sobre nosotros y lo que produce en nuestro cerebro, también podemos
sorprendernos. ¡Piensa en el logo de tu refresco favorito y sin duda alguna en
unos minutos hasta podrás sentir su sabor! Lo cierto es que las ilustraciones e
historias captan de manera poderosa nuestra atención. Así que cuando son bien utilizadas,
constituyen poderosas herramientas para lograr una comunicación efectiva, y por
ende, un aprendizaje significativo.
Sin embargo, es muy importante recordar que son recursos
para captar y orientar la atención. De modo que sí abusas de ellos o no son
utilizados correctamente, pueden convertirse en los más poderoso disociadores
de la enseñanza. El resultado sería poco beneficioso y totalmente contrario a
lo que imaginaste que podría suceder. En ese momento, redirigir la atención de
tu audiencia al punto que realmente deseabas resultará imposible por completo.
Las historias e ilustraciones son herramientas de
comunicación que utilizan un acontecimiento, relato u objeto para ayudar a
alguien a entender y sentir cómo se sienten o actúan otros. Estimulan el
hemisferio izquierdo (analítico) y el derecho (emocional) del cerebro. Son
además sumamente efectivas para comunicar pensamientos y emociones, motivan una
respuesta o acción específica, estimulan el pensamiento lógico, el análisis y
la capacidad de recordar y relacionar. ¡Constituyen un excelente canal de
comunicación! Jesús utilizaba parábolas para enseñar, que no son más que una
forma de comunicar una verdad ilustrándola con analogías o ejemplos de la vida
cotidiana. Con frecuencia empleaba objetos físicos e ilustraciones para dar a
entender su punto.
¿Puedes imaginar lo útiles que pueden llegar a ser las
historias e ilustraciones en tu labor como líder o pastor? A partir de hoy, ten
en cuenta estas sugerencias y conviértete en un comunicador efectivo del
mensaje único de la Palabra de Dios.
.
Enfoca tus esfuerzos en cumplir tu objetivo. Cada reunión que
tengas a tu cargo debe tener una meta que cumplir, y alcanzarla debe ser tu
objetivo. Cada actividad del programa que diseñes debe convertirse en una herramienta
para alcanzar tu fin. Todas las actividades y recursos que no tengan relación directa
con esto, elimínalas del programa porque pueden desviar la atención de tu
audiencia.
.
Determina el propósito. Decide qué quieres lograr con cada ilustración
o historia que utilices. Conéctalas con el propósito de tu enseñanza. Define si
con la historia o ilustración quieres corregir, ejemplificar o expresar algo. Por
intención y el objetivo de la reunión.
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Conoce a tu audiencia. Ten cuidado de no caer en el error de
utilizar ilustraciones que para ti tengan un gran significado, pero para tu
audiencia no. El contexto de cada generación es diferente e incluso algunos
símbolos adquieren con el tiempo y a través de las culturas diferentes
significados. La historia o ilustración que decidas utilizar será más efectiva
si tiene sentido para quienes te escuchan.
.Escoge
la herramienta que utilizarás. De acuerdo a tu objetivo,
utiliza una historia, ilustración o imagen que sea congruente con el contenido
de tu enseñanza. No agregues nada solo porque te pareció gracioso o atractivo,
o para llenar un espacio vacío de tiempo. Utiliza solo aquello que te ayude a
enfocar la atención de tu audiencia en lo que quieres plasmar en sus mentes y
corazones. Recuerda que el propósito principal de tu tarea no es impresionar a
nadie, sino enseñar La Palabra de Dios. Utiliza el sentido común para no
sobrecargar tu mente con diez historias y veinte imágenes. Cada herramienta que
utilizas genera procesos en el cerebro de tu audiencia, procesos que debemos
respetar para no cansar la vista, el pensamiento y perder el control en cuanto
al logro de tu objetivo.
.Personaliza
tus ilustraciones o historias. Salte de lo convencional,
usa historias reales acerca de ti o algún miembro de tu grupo (con su previa autorización)
y elabora tus propias imágenes con fotos reales tuyas y de tu grupo. Esto le
dará cierto toque de pertenencia y mucha originalidad a los recursos que
utilices. Además, así estimularás la participación y la atención de tu
audiencia.
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Anticípate a los resultados. Prepara con anticipación tu
enseñanza y emplea el tiempo necesario para revisar lo que planificaste. Ensaya
el momento en el que usarás las historias e ilustraciones, porque serás capaz
de percibir de diferentes maneras lo que dirás y cómo lo expresarás. En muchas ocasiones
verás cómo revisar tu bosquejo o enseñanza te permitirá redefinir tu trabajo y
mantenerte más atento a los detalles.
¡Utiliza estos criterios y lograrás comunicarle de manera efectiva
el mensaje de Dios a las próximas generaciones!

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