¡Cómo hablar en público sin morir en el intento!
Publicado por Raúl Gonzáles
Existen tres maneras de bajar del púlpito luego de un
sermón:
1.
Habiendo ganado por nocaut, es decir,
terminado la predicación de manera brillante, conmoviendo al auditorio.
2.
Habiendo ganado por puntos, es decir,
terminado la predicación con la sensación de que pudo haber estado mejor.
3.
Sintiendo que alguien tiró la toalla y
nos sacaron, es decir, terminando con esa sensación de que necesitamos
replantearnos el ministerio de La Palabra. Todo orador o predicador ha vivido
las tres experiencias: victoria indiscutida, victoria por puntos y fracaso. Creo que no hay nada más
frustrante que experimentar ese sabor amargo del fracaso en lo que amas hacer.
No obstante, se debe aprender de los errores.
CINCO CLAVES PARA UNA COMUNICACIÓN EFECTIVA:
1.
Entendimiento.
¿Entienden lo que les decimos?
La comunicación tiene lugar solo cuando se entiende lo
que hablamos. No hay comunicación solo por el hecho de transmitir algo. Cuando
el mensaje llega al oído, pero no hay comprensión de lo dicho, solo logramos
trasmitir determinada información.
Por eso, como dice un refrán: Hay algunos que dicen
algo, mientras otros tienen algo que decir.
Recuerdo esa gran historia bíblica en Hechos 2:1-13, en
plena fiesta de Pentecostés. En la actualidad, cuando hay conferencias donde
los presentes representan a diferentes países, existe un circuito cerrado con
traductores que van ayudando a que todos entiendan al conferencista. Lo que
sucedió en esa fiesta de pentecostés fue que ciento veinte personas impulsadas
por el Espíritu Santo comenzaron una predicación simultánea, pero en diferentes
idiomas. Más de quince culturas diferentes pudieron oír el mismo mensaje en su
lenguaje natal. Una de las cosas prácticas que aprendo de esta historia es que
un verdadero mensaje del Espíritu Santo siempre buscará hacerse entender con
claridad en los oídos de los presentes.
2. Proceso.
Existen tres peldaños en el proceso comunicativo.
1- Información:
conocer el contenido que vamos a exponer.
2- Intención:
discernir qué queremos que sepan y qué queremos que hagan.
3- Efecto:
en última instancia, el auditorio tiene el control, pues este tomará la
decisión de hacer lo que estime con el mensaje. No obstante, si bien el
receptor decide qué hacer con el mensaje, dependerá mayormente del emisor que
se dé la respuesta esperada.
3.
Ruidos.
Ruido mecánico: el
ruido exterior que en muchos casos es inevitable que exista. Si bien este tipo
de distracción entorpece el proceso comunicativo, constituye una manifestación
medible y cuantificable. Se puede evitar tomando precauciones prácticas como
hacer la reunión en un espacio cerrado, cerrar las ventanas, y llevarse a los
pequeñitos a las actividades para niños de modo que no se aburran y distraigan
a los adultos con sus llantos o rabietas.
Ruidos semánticos: es
el ruido interior, cuando el receptor malinterpreta el mensaje o se distrae al
ser estimulado por una serie de imágenes de la mente que le evocan pensamientos
voluntarios o involuntarios, los cuales terminan por diezmar la comprensibilidad
del mensaje. Ante este tipo de ruido mental se debe estar preparado con tres
estimuladores de la atención.
1- El humor:
Usar sana dosis de humor en un mensaje es sumamente estratégico. A nivel
cerebral se libera adrenalina, que es un componente esencial para la atención.
2- Ilustración o anécdota:
relatar una experiencia personal, con una intención dramática o chistosa,
provoca que evitemos los excesos de conceptualismo subjetivos. Contar una buena
historia es siempre recomendable cuando se sabe que ese momento del mensaje es
muy técnico o conceptual.
3- Interrelación con el
auditorio: no hay nada más cautivador que cuando el
predicador o conferencista hace participar al público. Provoca un efecto visual
extraordinario que el auditorio se transforme también en protagonista del
mensaje.
- Códigos de la comunicación.
Código verbal: la
voz, lo que se transmite a través de las palabras que dices. Código no verbal: todo
lo que se comunica por medio del cuerpo del conferencista: su rostro, su
postura corporal, sus movimientos, su distancia del auditorio, entre otras
cosas. Código para-verbal: todo lo que se da por medio de los sonidos del
lenguaje: la acentuación, la entonación, las pausas, las articulación, la modulación
y la pronunciación.
- Diez mandamientos dispensables de todo buen comunicador.
1- No hablar
si no nos informamos.
2- No hablar
si no conocemos quién es nuestro público.
3- No hablar
si no nos ponemos en sus zapatos.
4- No hablar
si no sabemos dónde llegar.
5- No hablar
si no estamos dispuestos a que nos evalúen.
6- Honrar
las relaciones y el tiempo junto a nuestra gente, pues más que un mensaje lo
que perdura es el ejemplo de vida.
7- No codiciar
los dones de nuestros colegas, sino potenciar nuestras fortalezas.
8- Reiterar
el tema (hacer una serie de más de un mes sobre una temática específica) para que
afiance en el corazón)
9- Tener
en cuenta el entorno (pues también habla).
10-Nunca
dejar de buscar nuevos caminos para comunicarnos mejor, asumiendo riesgos.
Hablar es gratuito, pero si no nos hacemos entender, lo pagaremos
muy caro.

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