jueves, 2 de mayo de 2013

¡Cómo hablar en público sin morir en el intento!

Publicado por Raúl Gonzáles

Existen tres maneras de bajar del púlpito luego de un sermón:

1.   Habiendo ganado por nocaut, es decir, terminado la predicación de manera brillante, conmoviendo al auditorio.

2.   Habiendo ganado por puntos, es decir, terminado la predicación con la sensación de que pudo haber estado mejor.

3.   Sintiendo que alguien tiró la toalla y nos sacaron, es decir, terminando con esa sensación de que necesitamos replantearnos el ministerio de La Palabra. Todo orador o predicador ha vivido las tres experiencias: victoria indiscutida, victoria por puntos  y fracaso. Creo que no hay nada más frustrante que experimentar ese sabor amargo del fracaso en lo que amas hacer. No obstante, se debe aprender de los errores.

CINCO CLAVES PARA UNA COMUNICACIÓN EFECTIVA: 

1.   Entendimiento. ¿Entienden lo que les decimos?
La comunicación tiene lugar solo cuando se entiende lo que hablamos. No hay comunicación solo por el hecho de transmitir algo. Cuando el mensaje llega al oído, pero no hay comprensión de lo dicho, solo logramos trasmitir determinada información.
Por eso, como dice un refrán: Hay algunos que dicen algo, mientras otros tienen algo que decir.

Recuerdo esa gran historia bíblica en Hechos 2:1-13, en plena fiesta de Pentecostés. En la actualidad, cuando hay conferencias donde los presentes representan a diferentes países, existe un circuito cerrado con traductores que van ayudando a que todos entiendan al conferencista. Lo que sucedió en esa fiesta de pentecostés fue que ciento veinte personas impulsadas por el Espíritu Santo comenzaron una predicación simultánea, pero en diferentes idiomas. Más de quince culturas diferentes pudieron oír el mismo mensaje en su lenguaje natal. Una de las cosas prácticas que aprendo de esta historia es que un verdadero mensaje del Espíritu Santo siempre buscará hacerse entender con claridad en los oídos de los presentes.

2.    Proceso. Existen tres peldaños en el proceso comunicativo.

1-   Información: conocer el contenido que vamos a exponer.
2-   Intención: discernir qué queremos que sepan y qué queremos que hagan.
3-   Efecto: en última instancia, el auditorio tiene el control, pues este tomará la decisión de hacer lo que estime con el mensaje. No obstante, si bien el receptor decide qué hacer con el mensaje, dependerá mayormente del emisor que se dé la respuesta esperada.

3.   Ruidos. 

Ruido mecánico: el ruido exterior que en muchos casos es inevitable que exista. Si bien este tipo de distracción entorpece el proceso comunicativo, constituye una manifestación medible y cuantificable. Se puede evitar tomando precauciones prácticas como hacer la reunión en un espacio cerrado, cerrar las ventanas, y llevarse a los pequeñitos a las actividades para niños de modo que no se aburran y distraigan a los adultos con sus llantos o rabietas.

Ruidos semánticos: es el ruido interior, cuando el receptor malinterpreta el mensaje o se distrae al ser estimulado por una serie de imágenes de la mente que le evocan pensamientos voluntarios o involuntarios, los cuales terminan por diezmar la comprensibilidad del mensaje. Ante este tipo de ruido mental se debe estar preparado con tres estimuladores de la atención. 

1-   El humor: Usar sana dosis de humor en un mensaje es sumamente estratégico. A nivel cerebral se libera adrenalina, que es un componente esencial para la atención.
2-   Ilustración o anécdota: relatar una experiencia personal, con una intención dramática o chistosa, provoca que evitemos los excesos de conceptualismo subjetivos. Contar una buena historia es siempre recomendable cuando se sabe que ese momento del mensaje es muy técnico o conceptual.
3-   Interrelación con el auditorio: no hay nada más cautivador que cuando el predicador o conferencista hace participar al público. Provoca un efecto visual extraordinario que el auditorio se transforme también en protagonista del mensaje.
 
  1. Códigos de la comunicación.
Código  verbal: la voz, lo que se transmite a través de las palabras que dices. Código no verbal: todo lo que se comunica por medio del cuerpo del conferencista: su rostro, su postura corporal, sus movimientos, su distancia del auditorio, entre otras cosas. Código para-verbal: todo lo que se da por medio de los sonidos del lenguaje: la acentuación, la entonación, las pausas, las articulación, la modulación y la pronunciación.

  1. Diez mandamientos dispensables de todo buen comunicador.
1-   No hablar si no nos informamos.
2-   No hablar si no conocemos quién es nuestro público.
3-   No hablar si no nos ponemos en sus zapatos.
4-   No hablar si no sabemos dónde llegar.
5-   No hablar si no estamos dispuestos a que nos evalúen.
6-   Honrar las relaciones y el tiempo junto a nuestra gente, pues más que un mensaje lo que perdura es el ejemplo de vida.
7-   No codiciar los dones de nuestros colegas, sino potenciar nuestras fortalezas.
8-   Reiterar el tema (hacer una serie de más de un mes sobre una temática específica) para que afiance en el corazón)
9-   Tener en cuenta el entorno (pues también habla).
10-Nunca dejar de buscar nuevos caminos para comunicarnos mejor, asumiendo riesgos.

Hablar es gratuito, pero si no nos hacemos entender, lo pagaremos muy caro.

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