sábado, 27 de abril de 2013

Ideas

Publicado por Raúl Gonzáles

Cuando prepares tu próximo estudio bíblico, observa a tu alrededor y pregúntate qué objetos de uso cotidiano puedes llevar para ilustrar uno de los puntos de la idea centrar de aquello que desees enseñar.

Por ejemplo, ¿Qué puedes utilizar para ilustrar 1 Juan 1:9? ¿Tienes algún objeto de limpieza que pueda servirte? ¿Qué tal si haces alguna demostración? ¡Puedes usar desde un simple jabón hasta un metal!

A tu alrededor siempre encontrarás objetos que pueden ayudarte a ejemplificar todo cuando enseñas. ¿Qué hay en tu automóvil? ¿Y en la calle o enfrente de tu casa? Ya se trate de una hoja de papel, un cordón de zapato, un repuesto de automóvil o un mueble del hogar, todo es útil. 

Entra en la cocina de tu casa, busca en el baño, en tu habitación…¡o hasta en los bolsillos de tu ropa! Luego pregúntate cuáles de los objetos que tienes a la mano pueden servirte como auxiliares en la labor pastoral. 

Mantente atento, mira a tu alrededor y disfruta encontrando cosas a fin de hacer divertidas y a la vez profundas comparaciones. No obstante, siempre que lo hagas, practícalo antes para que este recurso no se convierta en una distracción fatal para tu enseñanza.

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Cómo tomar decisiones correctas

Publicado por Raúl Gonzáles











Los líderes constantemente debemos tomar decisiones. Algunas de ellas son sencillas, mientras que otras son complejas. Por esta razón, Dios nos dice en el Salmo 32:8: “Yo te instruiré, yo te mostraré el camino que debes seguir; yo te daré consejos y velaré por ti.”

Como líderes, tenemos la responsabilidad de tomar decisiones sabías en todas las áreas de nuestra vida, puesto que no se trata solo de nosotros, sino también de innumerables personas, incluyendo a aquellas que no conocemos, las cuales serán afectadas por nuestras acciones y actitudes. De modo que la pregunta que surge es: ¿Cómo tomar decisiones correctas?

Examina tu motivación:

Reconoce qué está motivando tu fuerza interior. Mantén una perspectiva correcta siempre y considera tus decisiones con la mente fría. Elige lo que es correcto aun por encima de tus deseos. 

No tomes decisiones a la ligera:

Ese es uno de los errores más frecuentes en el liderazgo. Claro que hay casos urgentes que ameritan una decisión rápida, pero aun así no actúes con apuro o ansiedad.

Analiza los pros y los contras de tus decisiones:

Estudia cada solución potencial elaborando un plan que te permita evaluar los riesgos y las consecuencias de cada una de las posibles acciones. Eso te permitirá saber a qué te enfrentarás y cómo lo harás. 

Busca consejo: 

Pregúntale a alguien cuando no sepas qué hacer o te sientas inseguro. Esa persona tiene que ser alguien que vaya delante de ti en el camino, a quien respetes debido a su testimonio cristiano y sus logros.

No postergues:

Hay situaciones en las que solo el líder puede tomar la decisión. Por más difícil que sean algunas de ellas, no las postergues ni permitas que otros decidan por ti. 

Busca la dirección de Dios:

Recuerda que Dios está en control de todo, por eso, dedica un tiempo a buscar su consejo, una relación estable con él genera dependencia y confianza proveyendo sabiduría y dirección (Juan 5:15).
En el liderazgo todo es cuestión de decisiones. Aprende a decidir correctamente y tendrás el poder de labrar un gran futuro a partir de hoy. ¡Es hora de actuar con decisión!

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viernes, 26 de abril de 2013

Dale voz al dolor

Publicado por Raúl Gonzáles










Génesis 16 es uno de los muchos pasajes que sirven como la voz profética para miles de jóvenes atrapados en la extrema pobreza, las pandillas, el abuso sexual, las drogas y la vida de la calle. Estos jóvenes típicamente se encuentran lejos de la mira del ministerio tradicional, la historia de Agares la suya.

Saray estaba impaciente por el cumplimiento de la promesa de muchos descendientes para Abraham, así que ella decide tomar cartas al respecto. Agar se convierte en un peón en las manos de Saray y es ofrecida a Abraham de una manera que la convierte en una esclava sexual.

Las personas que están en el poder abusan de Agar una y otra vez. Después de concebir a su hijo, ella es maltratada de nuevo y entonces huye al desierto lista para morir. El ángel del Señor llega a la escena y actúa con ella como nadie lo ha hecho, llamándola por su nombre. Este es un detalle importante, El simple hecho de pronunciar su nombre hace que Agar se convierta en una persona real, la dignifica. Antes de esto, siempre se habla de ella en tercera persona, como en la experiencia diaria de muchos jóvenes en Latinoamérica. 

Por un lado, Saray es casada, rica, libre y judía, pero a pesar de estas ventajas inherentes, resulta estéril. Agar, en cambio, es soltera, pobre y una esclava africana, pero fértil. ¿Es posible que a veces el mundo de Agar sea un terreno más fértil para el evangelio que el de Saray? Ambas son bendecidas por Dios, pero date cuenta que quien es fértil y quién no. Una vez que podemos aceptar esto, encontraremos el sentido de importancia. No, se trata de algo mucho más profundo.

Esta es una historia hermosa que los líderes juveniles deberían desempolvar y aplicar a fin de darle voz al dolor de muchos adolescentes que al igual que Agar han sido maltratados por la vida.

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miércoles, 24 de abril de 2013

Aprovechado bien los estilos de aprendizaje

Publicado por Raúl Gonzáles





Tenemos un Dios sumamente creativo y que se deleita en la diversidad. ¡Esto no es ningún secreto! Es tan creativo que cada uno de nosotros tiene un diseño especial, cada individuo posee características particulares que dan como resultado que cada uno sea especial y único.

Todos lo sabemos y hemos repetido esta verdad en diferentes ocasiones, ¿Pero qué sucede cuando son estas mismas diferencias las que nos hacen meternos en problemas? ¿Qué ocurre cuando observas que no todos tus amigos reaccionan igual ante una broma o historia? ¿Qué pasa cuando no todos los que te escuchan en tu grupo de jóvenes entienden la profundidad de tu estudio bíblico tan bien planificado y diseñado? ¿Alguna vez has planeado una actividad con gran esmero o creaste un video que creíste que cambiaría la historia de tus jóvenes  y al ponerlo en práctica o proyectarlo simplemente no sucedió nada de lo que planeaste? ¡Quizá algunos ni entendieron el mensaje! 

Cuando en situaciones como estas las diferencias en las que Dios se deleita nos causan ciertos conflictos, casi nos dan ganas de olvidar el enunciado con el que iniciamos esta sección. A veces creemos que “algunos” no pusieron suficiente atención o que se trató de demasiado conocimiento para “ciertas” mentes. 

Sin embargo,  descubramos juntos cómo podemos hacer que esas diferencias en la manera de aprender sean una herramienta útil en tu ministerio o servicio. Estas diferencias son abordadas por los estudios de los estilos de aprendizaje, un concepto que entra al mundo de la educación en la década de 1980 y guarda relación estrecha con tu trabajo pastoral o ministerial.  La iglesia educa…. ¡Tú educas y enseñas! Necesitas conocer cuáles son estos estilos de aprendizaje a fin de ser más efectivo y relevante en tu comunicación.
Un estilo de aprendizaje puede definirse como la tendencia que cada persona tiene de percibir las interacciones y reaccionar ante diferentes ambientes de aprendizaje, y está determinado por una serie de rangos:

Estilos de pensamiento:
Estos son todos los aspectos relacionados con la forma de atender, percibir y pensar. Están determinados por los sentidos predominantes a la hora de captar y organizar la información, la necesidad de estructuras, lo conceptos, etc.

Rasgo afectivos:
Como la motivación a prender determinados temas, las expectativas y las experiencias previas.

Procesos perceptivos:
Este rasgo está relacionado con la manera en la que cada persona se enfoca en los nuevos conocimientos y la elaboración de las “tareas”.

Tales rangos dan como resultado los siguientes estilos de aprendizaje:  

Activo: son de mente abierta y se muestra entusiastas con las tareas nuevas. Crecen y aprenden con los desafíos, pero se aburren de las cosas a largo plazo. Suelen ser poco ordenados. Se involucran con los demás y centran a su alrededor todas las actividades. Aprenden mejor cuando compiten en equipo, generan ideas y no tienen que estar sentados escuchando una hora seguida.

Reflexivo: Son prudentes y consideran todas las alternativas antes de decidir y actuar. Disfrutan observando el desempeño de los demás. Escuchan, pero no intervienen hasta que están seguros. Aprenden mejor observando y escuchando que participando. Tienden a ser un poco lentos en sus actividades y seguramente no serán los mejores en los rallys o las competencias con un tiempo asignado. Debes dejarlos asimilar y trabajar a su propio ritmo, que no siempre será el que tú esperas.

Teórico: ven los problemas y los enfocan en secuencias lógicas. Son perfeccionistas. Les gusta analizar y sintetizar la información, buscan la racionalidad y la objetividad en todo lo que escuchan. Aprenden muy bien por medio de preguntas y respuestas, poniendo a prueba métodos y afirmaciones. Pueden ser un tanto incrédulos con lo que estás enseñando. Te harán preguntas profundas que necesitas contestar, porque ellos las hacen no para probarte a ti, sino para aprender mejor.

Pragmático: son geniales poniendo en práctica las ideas, actúan rápidamente y con seguridad en respuesta a aquellas ideas que les atraen. Suelen ser impacientes con las personas que teorizan. Tienen como filosofía de vida: “Si funciona, entonces es bueno”. Aprenderán mejor cuando logres plantear en términos prácticos y funcionales lo que estés diciendo, es decir, necesitan ver el nexo evidente de la teoría y la oportunidad para aplicarlo. Mientras más ilustres lo que quieres enseñar con ejemplos, y mientras más instrucciones prácticas y técnicas les brindes, el resultado será mucho mejor.

Es muy importante no utilizar los estilos de aprendizaje como una herramienta para clasificar a los chicos en categorías cerradas. En realidad, la mayoría de nosotros tenemos más de uno de ellos enfatizado, y para aprovecharlos al máximo necesitas diseñar experiencias de aprendizaje que involucren a todos los aprendizajes posibles. Entender a tus chicos te servirá para acercarte a ellos y se relevante aun en las conversaciones más sencillas que sostengan con ellos. ¡Disfruta esa diversidad y sácale el máximo provecho!

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martes, 23 de abril de 2013

¿Aparece Jesús en el A.T.?

Publicado por Raúl Gonzáles









¿Aparece Jesús en el Antiguo Testamento?


La mayoría de los cristianos aceptamos la preexistencia de Cristo. Eso significa que Él ya existía antes de nacer. A la vez, confesamos que Jesús es Dios mismo, así que de alguna forma debe estar presente en el Antiguo Testamento.

De modo que sí aparece, pero... ¿Cómo?


A priori podemos decir que Jesús aparece en el Antiguo Testamento. La pregunta es: ¿Cómo lo hace? Resulta evidente que hay sucesos y personajes que tipifican la obra o el carácter de Jesús. Buenos ejemplos de ello son Jonás y su experiencia en el vientre del pez durante tres días (Lee Mateo 12:40), o José y su venta como esclavo por veinte piezas de plata (Génesis 37:28). Por otro lado, existen interpretaciones populares que tratan de ver su obra neotestamentaria en casi cada página de esos libros.

Por ejemplo, es popular escuchar que Cristo es el tabernáculo porque nos acerca a Dios, el arca de Noé porque nos salvó del diluvio espiritual, o las cuevas donde se refugió David. Aunque estas ideas resultan en aplicaciones muy espirituales, la verdad es que no le hacen justicia al Antiguo Testamento y su propósito. Lo mejor quizá es tratar con mucha cautela estos símbolos y buscar mejores opciones en cuanto a la presencia de Jesús en el Antiguo Testamento.

Profecías mesiánicas.

Una vía más segura es la de examinar el desarrollo de las variadas promesas que anuncian la llegada de un Salvador al mundo. Algunas son bastante oscuras como la de Génesis 3:15, que promete solo que la serpiente será vencida por la simiente (un descendiente) de la mujer. Otras aclaran el origen familiar del futuro ungido (Génesis 49:10).

Más adelante, los Salmos revelan detalles de la vida y la muerte del Mesías, como un carácter de Hijo de Dios (Salmo 2), las aflicciones de la crucifixión (Salmo 22) o su oficio de sacerdote y rey (Salmo 110). Al avanzar la revelación, los detalles acerca del futuro Mesías se vuelven más claros. Isaías, por ejemplo, revela los siguientes aspectos; su nacimiento de una virgen (Isaías 7:14), sus nombres excelentes (Isaías 9:6), la naturaleza de su ministerio (Isaías 61: 1-2) y abundantes detalles acerca de su sufrimiento y muerte (Isaías 53). Otros profetas agregan detalles como el de su nacimiento en Belén (Miqueas 5:2) y su entrada triunfal (Zacarías 9:7). Aunque muchas de estas profecías dependen de un testimonio neotestamentario de su cumplimiento, es obvio que la esperanza mesiánica está profundamente enraizada en el Antiguo Testamento.

Sistema de sacrificios.

Es innegable que el sacrificio de Jesús en la cruz adquiere su verdadera  dimensión y significado cuando lo comprendamos a la luz del sistema sacrificial del Antiguo Testamento. Parece como si todas las ceremonias y constante preocupación por la sangre apuntaran en la dirección de un sacrificio perfecto. 

El cordero sin mancha del sistema levítico tiene su cumplimiento en el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo en Juan. Las ideas de la sustitución, la propiciación y la redención, tan asociadas con la Persona y la obra de Jesús, provienen de las ideas y prácticas del Antiguo Testamento. Así que cada sacrificio y cada ofrenda del pueblo de Israel, en un sentido muy real, apuntaban a la perfección de Cristo.

Personajes excepcionales.

Algunos estudiosos mencionan a algunos personajes del Antiguo Testamento como apariciones preencarnadas de Jesucristo. Así, se menciona al ángel del Señor, que es el Señor mismo, pero se habla de él en tercera persona (Zacarías 3:1-3). Otros mencionan al príncipe del ejército del Señor que se le apareció a Josué. Aunque se acepta que estas sí son posibles apariciones del Señor Jesús, siempre se recomienda cautela al interpretar los textos, ya que cuando la Biblia calla, es mejor tener prudencia.
 

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