¿Autores inspirados o textos inspirados?
Publicado por Raúl Gonzáles
Una
de las doctrinas más distintivas de los evangélicos es la de la inspiración de
la Biblia. Prácticamente todos los evangélicos, sobre todo en América Latina, confiesan y defienden la inspiración
divina de las Escrituras. Sin embargo, con relación a la manera en que la
Biblia es inspirada, no existen demasiados estudios profundos. A continuación,
se presenta un breve resumen de lo que La Biblia y la teología cristiana enseñan
sobre este importante tema:
Inspirada por Dios:
La
doctrina de la inspiración se basa en varios principios revelados a lo largo de
la Biblia, pero la base del concepto son dos pasajes básicos. El primero de
ellos es 2 Timoteo 3:16, donde Pablo exhorta a su discípulo, Timoteo, a enfrentar
los desafíos de la Palabra de Dios que le han sido enseñados durante toda su
vida. Al hacerlo, el apóstol se refiere a toda la Escritura como “Inspirada por
Dios” y útil para orientarnos. La frase en español “Inspirada por Dios” está
conformada por una sola palabra en el griego: Theopneustos. El término, que
aparece solamente en este texto en el Nuevo Testamento, está compuesto por dos
raíces, a saber, Theos, que significa “Dios” y Pneuma, que significa “Viento,
soplo o espíritu”. De modo que una traducción literal, aunque rudimentaria, podría
ser: “Soplada por Dios”. Esto reafirma la acción divina a través del Espíritu. Sin
embargo, si yo te preguntara: ¿Qué es lo
inspirado en este pasaje?, tendrías que notar que los autores no aparecen en el
texto. Lo inspirado o “soplado” por Dios es la Escritura misma. En otras
palabras, técnicamente hablando, la cualidad de ser inspirada por Dios la posee
solo la Biblia, no los autores.
Impulsados por el Espíritu
Santo:
A
estas alturas, muchos quizá estén repasando en su mente un famoso texto que
dice que los autores fueron inspirados. En verdad, el pasaje existe y es 2
Pedro 1:21. En varias traducciones se afirma que los hombres de Dios hablaron “Siendo
inspirados por el Espíritu Santo”. Sin embargo, el texto griego no usa la
palabra “inspirados”. El término en griego es ferómenoi, el participio del verbo Fero, que significa llevar o
impulsar. Así, la NVI traduce correctamente que los hombres de Dios hablaron
"Siendo impulsados por el Espíritu Santo” otras traducciones usan palabras
como “movidos”(BJ) o “guiados”(TLA). ¿Significa esto que el Espíritu no actuó
para nada en los escritores? ¡Por supuesto que no! Él los llevó, los guío y los
impulsó cual viendo guía a un velero.
Él
trabajó en la personalidad de cada autor para que registrara la voluntad de
Dios, pero técnicamente, la inspiración queda reservada solo para el resultado
de su trabajo: La Escritura.
Definamos la inspiración:
Convengamos
en que la inspiración de la Biblia no significa la anulación de la personalidad
de los autores humanos, ni tampoco un simple dictado que Dios hizo. En realidad,
resulta obvio que cada libro de la Biblia tiene un estilo propio, ligado a la
personalidad y el trasfondo de cada escritor.
Tampoco
se trata de una “inspiración artística” al estilo de un poeta o pintor que se
inspira en una atardecer o la persona amada. Una de las mejores definiciones de
inspiración es la siguiente: Es la cualidad de los libros de la Biblia como
resultado de la dirección del Espíritu Santo sobre los escritores sagrados, sin
anular su personalidad, para que consignaran sin error la revelación divina en
las palabras de los manuscritos originales.
Esto
implica, entre otras cosas, que no todo lo que Pedro decía era inspirado
(Theopneustos), sino solo lo que escribió y encontramos en la Biblia. Así que
ya lo sabes: La inspiración es la cualidad de los libros bíblicos debido a unos
autores que fueron guiados por el Espíritu de Dios.




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