jueves, 25 de julio de 2013

¿Cómo entender los libros bíblicos de historia?

Publicado por Raúl Gonzáles





Muchas personas piensan que los libros históricos de la Biblia son un obstáculo para entender a un Dios amoroso. “Demasiadas guerras y matanzas” dicen, “Allí aparece un Dios cruel  y vengativo, a diferencia del Dios amoroso del nuevo testamento” afirman, ¿Qué lugar ocupan estas historias, las cuales no siempre son “preciosas”, sino muchas veces crudas y rudas?

Son historia.

En primer lugar, estos libros deben verse como lo que son: una narrativa histórica, sus pasajes mencionan personajes, lugares, guerras, triunfos, pecados y ejemplos a seguir o evitar. Es muy fácil saltar de los detalles históricos para buscar lecciones espirituales simbólicas detrás de los sucesos. 

Cierta vez escuché una predicación sobre Ester, pero pasando por algo todos los eventos de la historia, el predicador centró su atención en el hecho de que el nombre “Ester” significa “estrella”, el resto del sermón se dedicó a motivar a los creyentes a ser luz en el mundo y brillar para Dios. ¿Para eso fue escrito el libro de Ester? ¿Para que su nombre simbolizara un concepto lejano a su vida? Si debemos mostrar respeto por la Escritura, precisamos leer la historia como historia, la poesía como tal y la instrucción como enseñanza.

Son teología.

Lo anterior no descarta la realidad de que las historias bíblicas no están escritas a la manera de los historiadores de hoy. Es obvio que los narradores israelitas no eran neutrales, sino que se mostraban parciales a favor de Dios. La manera en la que narran la historia es una prueba de ello. Los relatos se cuentan desde cierta perspectiva teológica, con un propósito didáctico en mente.

El énfasis en los nombres simbólicos y la manera de arreglar los sucesos lo demuestran. Por ejemplo, la historia de Rut señala la amargura de Noemí, que pidió ser llamada Mara(Amarga), mientras que sus hijos se llamaban Majlón(Enfermizo) y Quilión (Agotamiento) detrás de los sucesos históricos había un evidente propósito teológico, lo cual no niega el valor histórico del pasaje, sino que lo complementa y hasta lo explica. Por eso, a veces hay historias que se encuentran haciendo énfasis en unos detalles, mientras que otras pasan por algo esos y nos señalan otros.

Son lecciones espirituales eternas.

La misma Biblia testifica que lo que se escribió en el Antiguo Testamento está allí por razones didácticas. Romanos 15:4 dice que “Todo lo que se escribió en el pasado se escribió para enseñarnos”. El fracaso de Saúl o la serie de injusticia que sufrió el fiel José son fuente de lecciones espirituales muy valiosas. Nos enseñan sobre el orgullo, el descuido o la dependencia del Señor.

Todo ello para que “alentados por las Escrituras” perseveremos en mantener nuestra esperanza. Romanos 15:4

Hay que recordar que muchas de las historias se dan en contextos de guerra y anarquía. Trata de juzgar esa épocas con la ética del siglo veintiuno es injusto o enexacto. Aun en medio de defectuosas decisiones, la historia revelan los principios espirituales más elevados que la humanidad ha conocido.

Son relatos divinos sobre seres humanos reales.

La Biblia no posee grandes héroes infalibles e invencibles como la mitología griega. Sansón se destaca por su fuerza, pero es uno de los personajes más inmaduros y necios de toda la Biblia. Abraham, el padre de la fe, en alguna ocasión es retratado como mentiroso. Jacob, que le da el hombre al pueblo de Dios, es presentado como manipulador y egoísta. Los personajes bíblicos son creíbles en sus triunfos y sus fracasos.

Lo que la Escritura destaca no son sus grandes habilidades o poderes, sino su obediencia y dependencia del Señor. Mientras más dura o grotesca sea la historia, más destaca la gracia del Señor y su paciencia con la humanidad. ‘ese es el Dios de la historia!

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lunes, 22 de julio de 2013

La pureza, ¿Es posible mantenerla?

Publicado por Raúl Gonzáles









La leer y escuchar la palabra pureza es fácil pensar en algo difícil de lograr y sostener, pero cuando tienes una relación fuerte con Dios, esta es una de las características principales que debes de demostrar.

El término pureza se refiere a estar libre o exento de mezclas y mantener la esencia original de algo. De modo que debes trabajar diariamente para no perder esa esencia de Dios que habita en ti y evitar contaminarte con las cosas que te dañarán.

Además de obedecer al Señor, y agradarle, otras de tus motivaciones  debe ser que eres líder de jóvenes y ellos te tomarán como ejemplo para definir el concepto de pureza y que esta sea parte de tu estilo de vida.

Así que yo deseo hacerte algunas recomendaciones:

Cuida tu mente, tus palabras y tu corazón: lo que hablas es el reflejo de lo que piensas y de lo que hay realmente en tu corazón.  Por ende, debes cuidar la manera en que alimentas tu mente con las cosas que ves y escuchas, ya que se quedarán grabadas muy fácilmente. (Proverbios 22:11; Lucas 6:45)

Guarda La Palabra: La única manera de mantener pensamientos sanos y edificantes es meditando diariamente en La Palabra de Dios. (Salmo 119:9)

Ejerce dominio propio: No puedes impedir la tentación, pero sí evitar caer en ella. Así que, ante situaciones que atenta contra tu pureza, recuerda que el Espíritu Santo habita en ti y te ha provisto de dominio propio, aprende a huir del peligro. (2 Timoteo 1:7; Proverbios 14:16; Génesis 29)

Ten presente tu identidad: recuerda que eres hijo de Dios y por lo tanto su esencia está en ti. (Efésios 2:10)

Para terminar, permíteme compartirte unas valiosas palabras de Martín Lutero: “No puedo evitar que las aves vuelen sobre mi cabeza, pero sí puedo evitar que hagan nido en ella”. Es decir, no puedes impedir que a veces tengas pensamientos impuros, pero sí puedes evitar que ellos te lleven a cometer pecado y perder tu fuerza. ¡Ánimo, querido líder! ¡Sí se puede mantener la pureza!

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viernes, 21 de junio de 2013

Cómo encontrar a tu pareja

Publicado por Raúl Gonzáles


Luego de entregarnos a Cristo, la decisión más importante de nuestra vida es decidir si casarnos o no y con quién.

Esta decisión condiciona todo el resto. Va a determinar nuestro éxito ministerial, social, económico, emocional e incluso familiar.

Si decides conservar tu soltería a fin de dedicarte por completo a lo que crees que vale la pena… ¡Qué bueno! No obstante, si tu deseo es casarte, tener a alguien con quien compartir tu vida y formar una familia, aquí te van dos consejos:

1.   Usa el cerebro.

El corazón es el órgano que representa los sentimientos, el romanticismo, el amor, pero nunca debe ser la única herramienta que utilices para tomar esta decisión tan importante ni ninguna otra. Aunque el Señor pone en nuestro camino personas que pueden llegar a ser nuestra pareja perfecta, también nos ha dado un cerebro para razonar y darnos cuenta de que hay algunas cosas que resulta necesario evaluarlas con la cabeza y no por medio de la vista o las sensaciones.

2.    Asegúrate que ambos comparten los mismos sueños e igual llamado.

Un matrimonio es un equipo, de modo que en toda pareja tiene que haber puntos en común que los unan y permitan  la visualización de metas, el trabajo mano a mano, y la comprensión de los sacrificios que tendrán que hacer en el camino.

Nunca hay que pretender que el ministerio nos interesa a fin de ganar a la chica o el chico que en verdad siente pasión por el mismo. Servir al Señor ministrando a los jóvenes requiere mucho sacrificio, así que no aguantarás  en esa relación si no eres en verdad quien dices ser. 

Lo mejor que te puede pasar es encontrar a alguien que tenga tu mismo llamado además de sentir una fuerte atracción emocional y física. Para decidir a quién quieres a tu lado tienes que primero decidir hacia dónde te diriges.

Como líderes cristianos debemos fijar nuestra mirada en Jesús sin desviarnos con distracciones superfluas que nos aparten de lo verdaderamente importante (Colosenses 3:1-2).

El apóstol Pablo nos enseña en 1 Corintios 10:31 que todo lo que hacemos debe ser hecho como para el Señor.   Con el mismo cuidado que ponemos a la hora de elegir nuestra carrera, nuestros amigos, un material de lectura o nuestras metas, así mismo tenemos que escoger a la persona que va a potenciarnos y ayudarnos a crecer y alcanzar los objetivos ministeriales como un reflejo de nuestra relación con el Señor y Su llamado.

Si la otra persona no entiende qué es lo que estás haciendo o no le interesa, probablemente fracasarás y de seguro experimentaras mucho dolor.


Te recomiendo hacer una lista real de aquellos atributos que quieres que tu pareja tuviera, así como de las cosas que por tu parte aportarías a la relación, luego comienza a orar por esa persona y no por conseguir una pareja. Si sabes a dónde vas y tienes el compromiso necesario para llegar allí, pronto tendrás a tu lado a la persona ideal para acompañarte. 

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lunes, 6 de mayo de 2013

¿Autores inspirados o textos inspirados?

Publicado por Raúl Gonzáles











Una de las doctrinas más distintivas de los evangélicos es la de la inspiración de la Biblia. Prácticamente todos los evangélicos, sobre todo en América  Latina, confiesan y defienden la inspiración divina de las Escrituras. Sin embargo, con relación a la manera en que la Biblia es inspirada, no existen demasiados estudios profundos. A continuación, se presenta un breve resumen de lo que La Biblia y la teología cristiana enseñan sobre este importante tema:

Inspirada por Dios:

La doctrina de la inspiración se basa en varios principios revelados a lo largo de la Biblia, pero la base del concepto son dos pasajes básicos. El primero de ellos es 2 Timoteo 3:16, donde Pablo exhorta a su discípulo, Timoteo, a enfrentar los desafíos de la Palabra de Dios que le han sido enseñados durante toda su vida. Al hacerlo, el apóstol se refiere a toda la Escritura como “Inspirada por Dios” y útil para orientarnos. La frase en español “Inspirada por Dios” está conformada por una sola palabra en el griego: Theopneustos. El término, que aparece solamente en este texto en el Nuevo Testamento, está compuesto por dos raíces, a saber, Theos, que significa “Dios” y Pneuma, que significa “Viento, soplo o espíritu”. De modo que una traducción literal, aunque rudimentaria, podría ser: “Soplada por Dios”. Esto reafirma la acción divina a través del Espíritu. Sin embargo, si yo  te preguntara: ¿Qué es lo inspirado en este pasaje?, tendrías que notar que los autores no aparecen en el texto. Lo inspirado o “soplado” por Dios es la Escritura misma. En otras palabras, técnicamente hablando, la cualidad de ser inspirada por Dios la posee solo la Biblia, no los autores.

Impulsados por el Espíritu Santo:

A estas alturas, muchos quizá estén repasando en su mente un famoso texto que dice que los autores fueron inspirados. En verdad, el pasaje existe y es 2 Pedro 1:21. En varias traducciones se afirma que los hombres de Dios hablaron “Siendo inspirados por el Espíritu Santo”. Sin embargo, el texto griego no usa la palabra “inspirados”. El término en griego es ferómenoi, el participio del verbo Fero, que significa llevar o impulsar. Así, la NVI traduce correctamente que los hombres de Dios hablaron "Siendo impulsados por el Espíritu Santo” otras traducciones usan palabras como “movidos”(BJ) o “guiados”(TLA). ¿Significa esto que el Espíritu no actuó para nada en los escritores? ¡Por supuesto que no! Él los llevó, los guío y los impulsó cual viendo guía a un velero. 

Él trabajó en la personalidad de cada autor para que registrara la voluntad de Dios, pero técnicamente, la inspiración queda reservada solo para el resultado de su trabajo: La Escritura.

Definamos la inspiración: 

Convengamos en que la inspiración de la Biblia no significa la anulación de la personalidad de los autores humanos, ni tampoco un simple dictado que Dios hizo. En realidad, resulta obvio que cada libro de la Biblia tiene un estilo propio, ligado a la personalidad y el trasfondo de cada escritor.

Tampoco se trata de una “inspiración artística” al estilo de un poeta o pintor que se inspira en una atardecer o la persona amada. Una de las mejores definiciones de inspiración es la siguiente: Es la cualidad de los libros de la Biblia como resultado de la dirección del Espíritu Santo sobre los escritores sagrados, sin anular su personalidad, para que consignaran sin error la revelación divina en las palabras de los manuscritos originales.

Esto implica, entre otras cosas, que no todo lo que Pedro decía era inspirado (Theopneustos), sino solo lo que escribió y encontramos en la Biblia. Así que ya lo sabes: La inspiración es la cualidad de los libros bíblicos debido a unos autores que fueron guiados por el Espíritu de Dios.

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sábado, 4 de mayo de 2013

Cómo servir a Dios sin morir en el intento

Publicado por Raúl Gonzáles










Son innumerables los casos de liderazgo en el ministerio en los que vemos el agotamiento como consecuencia de una vida desbalanceada y con prioridades equivocadas. Llevamos el servicio a Dios al extremo de agotar nuestras propias vidas y descuidar nuestro cuerpo, a veces con ocupaciones y agendas que Dios no nos ha llamado a llevar a cabo. Por fuerte que esto pueda parecerte, deseo que hoy te detengas un poco y tomes conciencia de que tu trabajo para el reino de Dios es tan importante, que vale la pena que estés muchos años en esta tierra a fin de desarrollarlo. Un líder cansado no puede escuchar a Dios, y dirige a su gente a la deriva. Nuestro trabajo es principalmente espiritual, por lo tanto, no podemos perder de vista lo más importante.

Ninguna agenda, evento, actividad ni consejería ministerial pueden reemplazar nuestro tiempo a solas con Dios, nuestra lectura y meditación de La Palabra. Regresar a la fuente misma, que es Dios, nos dará la dirección, la visión y las fuerzas necesarias para que todo lo demás fluya en perfecta armonía. 

Pasos prácticos para no agotarte:

1.    Dedica las horas necesarias a dormir y establece el hábito de planificar actividades o días destinados solo a descansar, relajarte en familia y olvidar momentáneamente las responsabilidades ministeriales. Esos “respiros” te permitirán lograr un balance y te pondrán de nuevo en la dirección correcta.

2.    Delega todo lo que puedas en tu gente de confianza. Considera en Éxodo 18:17-18, 21-23 el consejo que el suegro de Moisés le da en un momento en que él se sentía frustrado o agotado. No tienes que hacer todo el trabajo tú solo. Confiarle ciertas responsabilidades a tu gente posibilitará que te hagas cargo de lo principal y potenciará a tu equipo.

3.    Pon tus prioridades en orden. Quizás esto implique que tengas que aprender a decir que “no” a ciertas cosas sin que te invada la culpa. Recuerda el siguiente orden de prioridades a la hora de programar tu día: Primero Dios, luego tu familia y en tercer lugar tu ministerio. ¡Corre cada día a la presencia del Señor hará que definitivamente puedas servir a Dios sin morir en el intento!

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